lunes, 24 de enero de 2011

Cita a ciegas


Habían chateado un tiempo, aparte de eso sólo se conocían por foto y decidieron quedar. Vivían a pocos kilómetros, aunque en ciudades diferentes y optaron porque él se trasladaría a verla a ella a su ciudad.


Llegó el día, él le había dicho que le esperara en la cafetería del hotel y ella estaba muy nerviosa..., quien le mandaba quedar con un tipo al que ni siquiera había visto, claro que siempre podía optar por no ir...Pero claro que fue.


A la hora fijada estaba sentada en una de las mesas de la cafetería, había pedido un café y fumaba un cigarro mientras se preguntaba que demonios hacía allí.


Pasaban los minutos y el no aparecía, ella decidió terminarse el café y volver a casa cuando le llegó un mensaje al móvil.


Pide la llave de la habitación 218 y espérame allí”


Se levantó, pagó la cuenta y se dirigió a recepción. Le dio la impresión de que todos le miraban como sabiendo lo que estaba haciendo, el camarero, los encargados de recepción, incluso los clientes del hotel que se encontraba a su paso...


Subió y recorrió el pasillo muy despacio, pensando que aún podía largarse de allí, pero que va, siguió caminando hasta llegar a la puerta y la abrió.


Encendió la luz, había velas por toda la habitación, y una nota...


Enciende las velas, véndate los ojos con el pañuelo que tienes en la mesita, siéntate en el filo de la cama y abre bien las piernas, espero que hayas sido obediente y no lleves ropa interior...”


No, no llevaba ropa interior, y eso la excitaba aún más si cabía, dada la situación...





Hizo lo que decía la nota, encendió las velas, apagó la luz y se sentó a los pies de la cama observando el entorno, la luz de las velas fué lo último que vió antes de ponerse la venda...




No supo el tiempo que pasó, hasta que oyó abrirse la puerta...