jueves, 10 de diciembre de 2009

La lluvia


Abrió la ventana.

La lluvia se había marchado igual que llegó. Silenciosa.

Solo una ligera humedad empañaba el ambiente.

La lluvia se había marchado, pero ella seguía allí. Anclada en una vida que no era la suya. Nada de lo que le rodeaba le era ya familiar.

Se sentía una intrusa en su propia vida. Una intrusa invadiendo su propia intimidad.

Recordó momentos en los que antiguas y olvidadas sensaciones habían formado parte de si misma. Sentimientos que habían estado allí.

Los buscó.

Intentó volver a sentirlos.

Desistió.

Aquello nunca había existido.

Sólo la lluvia había dejado huellas ese día.