sábado, 20 de noviembre de 2010

Encuentro



Me coloque bien la ropa y llamé a la puerta.



Cuando me abrió me sentí aún más pequeña de lo que soy, siempre tengo esa sensación cuando estoy delante de El.

Mire hacia arriba y le sonreí. Dos hostias me cruzaron la cara, fuertes e inesperadas, ah! y rápidas porque no me dio tiempo a nada. 


Cuando reaccioné El ya estaba dentro. Yo cerré la puerta y le seguí, tocándome la cara, aún me picaba, pero a la vez noté que me estaba humedeciendo…


Veía su espalda delante de mi, andando hacia la ventana. De pronto se paró y casi me lo trago…me paré en seco y miré hacia el suelo, no me atrevía a levantar la vista, solo veía sus zapatos y los bajos de sus pantalones.


El se volvió lentamente y se quedó frente a mi, sabía que me estaba mirando, notaba su vista clavada en mi, y no se el rato que pasó…

Su mano izquierda levantó mi cara, la acercó a la suya, para lo que tuvo que inclinarse, y puso su boca sobre la mía…comenzó a besarme con fuerza, como queriendo meterse dentro de mi. Mientras lo hacía sentí su mano entre mis piernas, examinando con sus dedos.




Paró de besarme y mirándome a los ojos me dijo:

- Vaya puta, estas mojada, han sido las hostias…? 


Y diciendo esto me volvió a cruzar la cara.

 Me tambalee, pero el hecho de que tenía sus dedos dentro de mi coño me impidió caerme, y noté como me mojaba aún mas…





- Pero que pedazo de zorra estas hecha…!!!



Le miré a la cara y vi sus ojos observándome, con una expresión extraña, intentando mirar en mi interior…