sábado, 11 de abril de 2009

Necesito...


Necesito sus manos recorriendo mi cuerpo, forjado para Usted, manos que provocan reacciones que nunca pensé llegar a sentir…






Necesito notar como mi cuerpo se transforma en un volcán a punto de estallar, como mi piel se vuelve más sensible al contacto de su piel… como mi vello se eriza al mínimo roce de sus dedos, paseándose impunemente por toda mi superficie…





Necesito sentir la locura que me invade cuando me posee, cuando entra en mí y hace que me sienta parte de su cuerpo, un solo cuerpo ocupado por una sola mente…






Necesito su mirada, esa mirada, penetrante que consigue que olvide todo cuanto esté fuera de ella, y a veces divertida, esa mirada que hace que sus ojos bailen y cambien de expresión…






Necesito su voz… a veces dura, a veces suave… pero sobre todo, esa voz plena de excitación que delata que me desea más que nada en el mundo, que siente que tiene ante Usted a su esclava.






Le necesito a Usted, mi Señor...