lunes, 4 de abril de 2011











1 comentario:

  1. Te probaré con alegría.
    Tú soñarás conmigo esta noche.
    Tu cuerpo acabará
    donde comience para mí,
    la hora de tu fertilidad y tu agonía.
    Y porque somos llenos de congoja,
    mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
    es que te amo en principio por tu boca.
    Ven
    Comeremos en el sitio de mi alma.
    Antes que yo se te abrirá mi cuerpo,
    como mar despeñado y lleno
    hasta el crepúsculo de peces.
    Porque tú eres bello,
    tesoro mío,
    eterno mío dulcísimo,
    Tu cintura en que el día parpadea
    llenando con su olor todas las cosas,
    Tu decisión de amar,
    de súbito,
    desembocando inesperado a mi alma,
    Tu sexo matinal
    en que descansa el borde del mundo
    y se dilata.
    Ven
    Te probaré con alegría.
    Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.
    Hablaremos de tu cuerpo
    con alegría purísima,
    como niños desvelados a cuyo salto
    fué descubierto apenas, otro niño,
    y desnudado su incipiente arribo,
    y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
    en su corriente genital más próxima,
    sin cauce, en apretada soledad.
    Ven
    Te probaré con alegría.
    Tú soñarás conmigo esta noche,
    y anudarán aromas caídos nuestras bocas.
    Te poblaré de alondras y semanas
    eternamente oscuras y desnudas
    (Adaptación del poema de Eunice Odio)

    ResponderEliminar